top of page
Buscar

Autenticidad

Foto del escritor: Leslie Piñón
Leslie Piñón
21 jul
3 min de lectura

Quiero ver más sobre la sensibilidad. Ver entre las múltiples y delicadas capas del ser humano. El alma de lo que somos y hacemos.


Con base en ninguna fuente más que la de mi delicada percepción, sé que existe una falta de sensibilidad en las personas. No tengo duda alguna de que podría citar a algún filósofo contemporáneo en este párrafo para que mi idea este correctamente justificada; sin embargo prefiero desde ya invitar a la percepción y al cuestionamiento propio.


Los pensamientos que quiero plantear parten de reconocerme como una mujer muy sensible en un mundo en el que, a veces, me cuesta vivir. Crecí distinguiendo que pienso de forma distinta a la mayoría de las personas. Desde niña, mis cuestionamientos han sido quizá más complejos; o, más bien, ha habido cuestionamiento. Para mí las cosas nunca han sido como “deben ser”. 


Una manera de comenzar a abordar esta idea relativamente compleja, es la realidad en la que a veces encuentro a todos perseguiendo las mismas metas en los mismos tiempos. Ese pensamiento, desde que llegó a mi mente, no deja de volarme la cabeza.


Si como seres humanos somos una especie tan compleja y expansiva en varios niveles y aspectos, ¿por qué aspiramos a las mismas cosas?. Un simple ejemplo, de muchísimos que han cruzado mis pensamientos es: ¿por qué tantas mujeres de mi edad ya “desean profundamente” estar casadas? 


No dudo que sea el sueño genuino de algunxs, como tampoco dudo que es el “sueño” impuesto para muchísimos otrxs. Y no me malentiendan, no tiene nada que ver con estar en contra del matrimonio. Arriba celebrar el amor y la unión de dos almas que quieren compartir el resto de su existencia juntos. Hermoso. 


Lo que me genera incomodidad —y esa es justo la palabra que quiero utilizar— es la falta de cuestionamientos propios sobre lo que cada uno como individuo realmente desea, y a sus propios ritmos. Deseos y tiempos que quizá se puedan lograr identificar si estuviéramos emocionalmente más conectados con nosotros mismos y menos pendientes de lo que vemos allá afuera TODO el tiempo.



¿Dónde está el fondo de nuestros sentires? ¿Nuestros anhelos? ¿Nuestros limites? ¿Nuestros dolores? 


Considero que el autoconocimiento es un camino de valentía. No un camino para destruirse, sino para renacer. Ser. Ser desde la autenticidad y desde la plenitud de saber quiénes somos. Algo básico, diría yo, aunque entiendo por qué puede percibirse destructivo y temible.


Hay tanto ruido afuera. Tanto deber ser. Tantos rangos absurdos de hechos que supuestamente debemos cumplir a cierta edad para aparentar que vivimos una vida plena. Claro que da miedo empezar a explorarse a uno mismo a profundidad cuando ya existe una línea trazada que se supone que debemos seguir.


Imagínate: trabajas en una empresa de renombre, tienes un sueldo increíble, vales de despensa, seguro médico —¡Wu! seguro médico!—, etcétera. Y un día, en medio de tu camino de autoconocimiento, descubres que estás harto de ese trabajo y que lo realmente quieres es recorrer Sudamérica en bicicleta, tomando fotografías de nubes para un proyecto personal que quizá nadie llegue a ver.


 En esta sociedad, una opción suena mucho mejor que la otra, más “segura”, más “funcional”, y sabemos que no necesito explicar cuál es esa opción.


Da miedo ir a dentro porque en un mundo donde la autenticidad muchas veces se ha vuelto un sinónimo irrazonable de locura, resulta más sencillo ser alguien “normal”. Alguien “bueno” para jugar este juego tan construido. La mayoría terminamos participando y siguiendo las aburridas reglas que ya todxs conocemos. 


No nos culpo. Vivir fuera de la norma es complicado; es como saltar al vació. Si la vida ya es incierta, ahora imagínate navegarla desde el camino propio que se aleja del deber ser.


Si me preguntan si creo que ese “juego” es funcional y está bueno, con toda honestidad diría que no, que esta demasiado jodido. Tiene muy poco corazón. Está atravesado con desigualdades radicales, estereotipos extraños y una enorme desconexión de la belleza que nos hace humanos.


La autenticidad no se trata de tener absoluta claridad sobre quiénes somos —creo que ese será un viaje que nos acompañará toda la vida—, sino de tener la valentía de voltearnos a ver y cuestionar aquello que nos ha limitado a una supuesta manera correcta de ser.


Hay que intentar reconocernos debajo de todo el ruido. Reconocer nuestros deseos, aunque parezcan incomprensibles. Que la productividad, aquello que se considera admirable, los tiempos, los títulos y todo lo demás, no sean el estándar con el que juzguemos nuestros sueños.


 Construyamos una vida que verdaderamente se sienta nuestra.



 
 
 

1 comentario


Leslie García
Leslie García
22 jul

Hola :) por acá, tu tocaya LaSallista / tochera (sabrás quien soy) solo quiero decirte que agradezco profundamente a Dios/la vida/el universo.. que tú y yo como dice la canción "y coincidir" en el camino de la vida, definitivamente encontrarnos y reeconocernos no es para cualquiera y que ha sido maravillosamente lindo a través de este descubrimiento ser y estar. Tal cual como lo transmites. Me encanta leerte porque no es más que ver plasmado en texto lo que afortunadamente tengo la dicha de conocer a nivel presencial. Tq! (inserte corazón)

Me gusta

hecho desde adentro. © 2026 LPR.

bottom of page